Encuentro de dirigentes indígenas frente al Congreso*

//Encuentro de dirigentes indígenas frente al Congreso*

Encuentro de dirigentes indígenas frente al Congreso*

Referentes de pueblos indígenas se autoconvocaron el viernes pasado frente al Congreso para manifestar la preocupación sobre los conflictos que se profundizan en distintas comunidades. El avance en la explotación de recursos naturales dentro de los territorios, la falta de aplicación de los derechos indígenas ganados con muchos años de lucha y la deuda pendiente en cuanto a educación intercultural. Las migraciones internas del país siempre consistieron en atraer habitantes rurales hacia las ciudades, las que ofrecían mayores oportunidades de trabajo. Dentro de esa tendencia también se trasladaron, y hoy lo siguen haciendo, cantidades de habitantes de pueblos originarios. Los representantes indígenas presentes en este encuentro sostienen desde hace décadas los valores y luchas de su lugar de origen a pesar de vivir en Buenos Aires. Alma de Selva, artesana guaraní, afirma que salir del territorio donde se crió es triste y complicado pero volver también es imposible. La artesanía indígena no es valorada en la ciudad, pero en su comunidad difícilmente pueda vivir de ella. Esta convocatoria se desarrolló en el marco de una ceremonia a cargo de Olga Choque, que pertenece al pueblo kolla y lleva muchos años dentro del movimiento indígena en Buenos Aires. La referente kolla dijo que “hacer una ceremonia es muy significativo en el sentido espiritual, se crea un lazo muy importante, muy energético entre el que da y el que recibe” y esta armonización también se da con la naturaleza: “Se pide permiso a nuestra Pachamama para usar este lugar, al Tata Inti que energiza”. Este tipo de rituales dejan ver que las costumbres indígenas están relacionadas con su defensa ambiental. Todos los pueblos coinciden en que se deben extraer los recursos naturales necesarios para vivir y como una paradoja, las empresas multinacionales llegan a sus territorios para explotar minerales, hidrocarburos y cereales para exportación. Sin consentimiento de los pueblos, tal como lo establecen las leyes. En Salinas Grandes y la laguna de Guayatayoc, Jujuy, se desprende uno de los casos emblemáticos: desde principios de año, 25 comunidades kollas enfrentan al Gobierno de la provincia y a las empresas Ekekos SA y Ais Resources Limited, que tienen intenciones de extraer litio en territorio que estas comunidades consideran: “patrimonio cultural ancestral y natural de los pueblos originarios”. Y la falta de cumplimiento de la ley 26.160, que declara la emergencia territorial y suspende los desalojos hasta tanto no se realice un relevamiento de tierras para otorgarle las aptas y suficientes a cada pueblo, hace que se produzca una cadena de incumplimientos de las leyes por parte del Estado. Mario Barrios, histórico dirigente kolla, dijo sobre los problemas territoriales: “Hay extranjeros que están comprando tierras de las comunidades indígenas” pero cuando se trata de otorgar en el marco de la ley, tierras a las comunidades se convierte en un proceso sin fin, como es el caso Lhaka Honhat en Salta que desde 1984 están litigando con el Estado por la entrega de los lotes que ocupan ancestralmente y el caso ya está elevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Mario Barrios vive hace más de 40 años en Buenos Aires y trabaja por un movimiento político indígena, dijo que no es solamente “un problema racial ni de sangre, es un problema cultural, filosófico y espiritual. La colonización también trajo la parte espiritual, la parte cultural para dominarnos y hacernos olvidar lo que somos. Me acuerdo, cuando era chico, en la escuela decían que las ceremonias que hacían los pueblos indígenas estaban relacionadas con los demonios; que nuestros médicos eran brujos que hacían ceremonias para el mal de los seres humanos y decían claramente que los pueblos indígenas no tenían derechos. En la década del 70, mientras se celebraba el Día de la Raza (hoy es el Día de la Diversidad Cultural) éramos veinte tipos que hacíamos un contrafestejo y marchamos en medio de los españoles que estaban en la Avda. De Mayo”, contó Barrios. Amonar Iris Santana, del pueblo charrúa dijo: “de a poco nos fuimos apropiando de nuestros derechos nacionales e internacionales. Trabajamos mucho para que sean reconocidos. En toda la Abya Yala vemos mover a los pueblos indígenas, vemos mover a las mujeres y se logran cosas con organización”. Olga Choque agregó: “Lo que tenemos que hacer es buscar concientizar al otro. Despertar conciencia en todo sentido. En el cuidado de nuestra pachamama; la recuperación de nuestra identidad es fundamental”. Por su parte, Benito Espíndola, dirigente diaguita calchaquí, dijo que la realidad actual no es la misma que hace treinta años. “Hoy hay un derecho que está vigente y obliga al Estado a generar políticas públicas. Lo territorial es lo principal, pero la ley de educación intercultural bilingüe para nosotros es clave. A la sociedad monocultural hay que cambiarla de raíz y es en la escuela donde se hace. Hoy hay docentes muy empoderados que no hacen obediencia debida de esa historia oficial. Pero no alcanza, necesitamos una política integral. Es la educación esencial para cambiar los modelos actuales y mostrar los modos de vida que proponen los pueblos indígenas, que son en defensa de la naturaleza, de armonía, de suma causa, del buen vivir y no de depredación que se va imponiendo”. Oscar Maiza, referente y artista wichí dijo que” hay muchos hermanos que en todo el país están denunciando los padecimientos en sus territorios”. Denuncia que en las comunidades wichís hay un porcentaje creciente de jóvenes que consumen drogas. Sobre todo en comunidades cercanas a los pueblos porque la droga se consigue afuera de la comunidad. Para los chicos la realidad es dura porque no tienen proyección de trabajo, tampoco de educación la mayoría de los casos y en consecuencia, son blanco más fácil para las adicciones. Las drogas, la desnutrición y el “chineo” que somete a las niñas a violaciones aceptadas por un gran sector de la provincia como un hábito tradicional para que los jóvenes criollos tengan su iniciación sexual, son problemas sin resolución efectiva hasta ahora. Illia Sisa hace 16 años que vive en Buenos Aires. Es de la cultura chicha y trabaja en el Espacio de Cultura de las Artes y Patrimonio Indígena, en Moreno. En ese Espacio hay avances: “Me debo a los hermanos que han caminado, los que han entregado la vida. Tenemos logros magníficos, ejemplares de los cuáles sentirnos orgullosos. Cada vez que uno llega a un lugar y ve una wiphala, presencia una ceremonia, observa una pintura, escucha nuestras lenguas o ve que los niños de hoy tienen la posibilidad de tener una identidad. Ver el futuro y tener las herramientas y la posición para decir que tenemos un horizonte y de a poco se van abriendo las puertas con cada uno que va llegando”. Los pueblos indígenas han avanzado en cuanto a derechos, ahora es el Estado el responsable principal de viabilizarlos. Postergar el cumplimiento de las leyes hace que la sociedad argentina en su conjunto no madure en la conformación de lo que realmente es: un territorio multicultural y plurinacional. *Agustina López Oribe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2019-07-05T14:30:54+00:00 05/07/2019|Categorias: Noticias|0 Comentarios

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